(…)
Saludaré este día con amor en mi corazón.
¿Y cómo lo haré? De aquí en adelante contemplaré todas las cosas con amor y naceré de nuevo.
Amaré al sol porque me calienta los huesos; pero también amaré la lluvia porque purifica mi espíritu.
Amaré la luz porque me señala el camino; pero también amaré la oscuridad porque me enseña las estrellas.
Acogeré la felicidad porque engrandece mi corazón; pero también soportaré la tristeza porque descubre mi alma.
Reconoceré la recompensa porque constituye mi pago; pero también daré acogida a los obstáculos porque constituyen para mí un desafío.(…)
Og Mandino.
En el equilibrio está la felicidad. No rehuyas los obstáculos, sino que hazlos parte de tu experiencia.
Ten en cuenta que cuando confías en ti, todo será para bien.
Saluda el día con amor, aunque otros no lo hagan, y tu día será inmejorable, y tú serás inderrotable.
¡Feliz día!
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Este texto es un extracto de “El vendedor más grande del mundo”,
enviado por Francisco (gratitude). ¡Muchas gracias!
Abril 28, 2009 at 12:36 am
Cuanto tiempo sin leer algo de Og Mandino. Gracias. Saludos de un alquimista. Y enhorabuena por tu blog.
Mayo 3, 2009 at 2:19 am
Muchas gracias, Enrique!