Uno puede vivir en una llama baja. La mayoría de la gente lo hace. Tenemos miedo de parecer tontos, o sentirnos de forma demasiado extravagante, o cometer un error, o arriesgar dolor innecesario… Uno teme la intensidad. Pero, dado algo como la muerte, ¿qué importa si uno parece tonto de vez en cuando, o intenta demasiado, o se preocupa demasiado profundamente? Una vida superficial crea un mundo plano como una sombra. En esa media-luz, el sol nunca arde, los riesgos se alejan, la seguridad se convierte en hábito, y los individuos tienen poco que enseñarse entre ellos.

Diane Ackerman.

Entonces, tú puedes elegir vivir y morir como todos, o vivir y morir feliz.

¡Bonito día!