No hay limitaciones a la mente excepto esos que admitimos; ambos pobreza y riqezas son los vástagos del pensamiento.
Napoleón Hill.
¡Buen día!
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Cuarto día de felicidad consciente, ¿cómo os habéis levantado hoy?
Da igual, a partir de ahora reconocemos que queremos ser felices.
Procedimiento:
El plan es éste: Cada mañana (o tarde o noche, depende de dónde os situéis en este magnífico y amplio mundo), encontraréis una tarea a realizar durante ese día. La tarea consiste en valorar, apreciar y agradecer cada mínimo bien del que disponemos. Valoraremos también a esas personas tan estupendas que sois y el futuro que viene.
Desde el mismo instante en el que os levantéis, tenéis que ser conscientes de que “hoy será un buen día”, de que ya lo está siendo incluso por haber despertado. Esa es la proposición. Tenemos que mantener en mente qué queremos para ese día y que nuestra sonrisa y buen humor no va a variar, pase lo que pase. Si hay algún contratiempo, el consejo es respirar y confiar en que, estando negativos, sólo atraeremos más negatividad. No hay más.
Y bien, ¿os habéis parado a pensar en las personas que os rodean? En la familia, en los amigos, en los compañeros, en los conocidos… Todos son valiosos, todos nos enseñan algo. ¡Apreciadlo! Hoy os dedicaréis a aceptar lo bueno de ellos, de cada individuo que accede a vuestras vidas, porque siempre os hacen crecer. Os acompañan, escuchan, quieren… Están ahí, y eso es importante.
A lo mejor nunca antes les habíais demostrado vuestro aprecio, ¡hacedlo hoy!
Recordad, la gratitud nos pone en la sintonía, porque nuestra energía se siente abundante, y atrae más de ello. Buen momento para afianzar y/o adquirir más relaciones, y da igual la situación, sentid esa abundancia (otro día hablaremos más profundamente sobre las relaciones).
¡A apreciar!