Alcé la vista hacia la vasta extensión de tierra que nos rodeaba y, al tiempo que daba las gracias, comprendí finalmente que el mundo es verdaderamente un lugar de abundancia. Está lleno de personas buenas que nos apoyan y comparten nuestra vida si se lo permitimos. Hay comida y agua para todos los seres vivientes en todas partes si nos abrimos para recibir y también para dar. Pero entonces, por encima de todo, valoré la abundante guía espiritual que había en mi vida. Disponía de esa ayuda en cualquier momento de angustia, incluidos la proximidad de la muerte y el mismo acto de morir, porque había conseguido superar “mi estilo de vida”.

Marlo Morgan, Las Voces del Desierto.

Hoy es un día especial, y no por nada especial, sino por un todo especial. Durante los últimos dos años, yo misma he ido saboreando la miel del autoconocimiento. He leído y aprendido mucho, también practicado, y en diversas ocasiones he creído que había logrado por fin entenderme. En cierto modo, sí, me he abierto a expresar mis emociones y a no ocultarme a mí misma. He averiguado tanto de mí. Pero, curiosamente, hube de releer la palabra “aferramiento” para que un clic sonara en mi cabeza. Esa palabra llegó a mí como llegan las demás cosas; porque la busqué, y la búsqueda fue desde mi subconsciente. Buscaba el “qué”, sabía ya cómo hacerlo, incluso qué hacer, pero no qué me faltaba, hasta que “aferramiento” vino a confirmármelo. No sólo apareció en lecturas budistas que, casualmente, andaba consultando, además hizo su puesta en escena en el libro que estoy leyendo actualmente, que no es otro que al que pertenece el extracto que hoy os traigo como vibración; Las voces del desierto, de Marlo Morgan.

Creo que hasta ahora no os había recomendado lecturas, sí algo de música. Me parece que este libro es un buen comienzo. Aún no lo he acabado, y si esto es así es porque repaso cada página hasta más que entenderla, llevarla dentro de mí. Porque éste es mi qué. Aquellos mismos pensamientos míos plasmados en una historia que tienen lugar en el Outback de Australia, y como protagonista a una persona corriente, con familia, trabajo y responsabilidades, quien se vio envuelta en una larga caminata por ese desierto junto a aborígenes autóctonos. Todo cuanto hemos tratado está ahí, todas esas verdades que nadie nos contó, están ahí. Y hoy es un día especial porque hace un par de días llovió y el cielo estaba gris, y yo sólo podía ver la ínfima luz del sol asomándose entre nube y nube, haciendo fuerza, abriendo camino. Y he comprendido que esa era, justamente, yo misma.

Además…

¡Hoy hacemos once meses!

Lo que significa que nos queda uno para cumplir nuestro primer círculo; nuestro primer año de vibraciones conscientes. Y, por lo tanto, es buen momento para sacar a relucir lo que hemos aprendido en este tiempo y lo que queremos hallar. Así que, como os conté en el email que mandé ayer, de lo que trate la vibración del día 24 de Marzo de 2010 está a vuestra disposición, sólo pedid, y se os concederá.

Ésta ha sido mi “técnica” mensual, ojalá os sirva.

Tened un día especial.

····

¿Buscabas una frase? Cada nuevo mes, en vez de frase, hay técnica.
Lee más sobre ello en el Acerca del blog.
Y si te gusta o no te gusta, ¡dímelo también!

¿Tienes dudas? Pregúntalas.